La sal de la vida

Artículo escrito por: Gabriel Ramírez Lozano

Voy a ser buena persona. Me voy a dejar llevar por las ganas de encontrar literatura de calidad cuando abro un libro. Aunque, aviso, este no es el caso. En esta novela la literatura no aparece por ningún sitio. Pero no voy a decir nada horrible de ella. He pasado un buen rato leyendo y punto. Después de tantos miles de páginas leídas, de tantas reflexivas, intensas y duras, reconozco que no está mal dedicar un par de horas a este tipo de cosas.

El argumento es bastante simplón. Unos hermanos se quieren mucho y pasan un fin de semana de lo más divertido. El lenguaje es el mismo que podría utilizar una señorita cualquiera con una miaja de gracia para contar una historia algo disparatada. Los personajes se perfilan a medias y sólo vemos rasgos estereotipados. Pero funciona. De verdad. Uno se sienta, pierde un par de horas en pasar el rato, y punto.

Sigo pensando que esta autora es un resultado espectacular de lo que el marketing puede llegar a conseguir. Poco más. Aunque, lo reconozco, hasta a mí (no es que sea un gurú de la literatura, no es eso, lo único que me falta es tiempo para leer y procuro no perderlo con idioteces, lo decía por eso, nada más) me ha dejado clavado en el sitio mientras leía.

Ustedes sabrán qué es lo que quieren hacer con dos horas de su vida.

Calificación: Como todo lo de esta autora. Ligero y vacío.

Tipo de lector: Todo el mundo. Incluido un servidor.

Tipo de lectura: Es algo parecido a tomarse un gazpacho. Requiere el mismo esfuerzo intelectual.

Argumento: Unos que se quieren y se van a dar una vuelta. Y eso.

Personajes: Muy majetes.

¿Dónde puede leerse?: Puede leerse mientras se intenta hacer el pino puente.


1 Respuesta en “La sal de la vida”

  • Edda ha escrito:

    Si es que no espabilas :) Igual la que comete el error soy yo, porque cuando un autor no me gusta, es difícil que lea algo más de él.