may 29 2010

La soledad de los números primos

Artículo escrito por: Daniel Glez. Irala

Intensa y plagada de metáforas, la novela escrita  por Paolo Giordano (italiano,26 años, licenciado en Física Teórica) es un intento cientifista de sistematización en el lenguaje que queda bastante mejor resuelto que, por ejemplo, en el caso de  “Nocilla dream”. Lejos, pues, de querer epatar con la sabiduría propia y ajena, Giordano sabe utilizar el concepto de números primos gemelos, que no llegan a tocarse, o del principio de Arquímedes, siempre al servicio de la historia, para mostrar una inquietud real sobre el mundo interior de sus personajes, seres solitarios y de infancia y vida difíciles, que demuestran ser insólitos por las pragmáticas que aplican a su cotidianidad, algunas realmente extrañas, pero fácilmente traducibles a un lenguaje icónico o gráfico.

El libro comienza ya deslavazado, narrando la historia de una niña que vive aprisionada entre la mentalidad de unos padres, que quieren que haga muchas actividades extraescolares con propósito de convertirla en niña prodigio.

A continuación, se nos cuenta la vida de Mattia y Michela, dos hermanos gemelos sobreprotegidos por sus padres que caminan por un parque; él es un tipo muy inteligente y pedante a la par que hipersensible; ella es una niña que desconoce los peligros de la calle no por inconsciente, sino debido a un retraso mental. Mattia sueña con eliminar el lastre que supone que los demás los juzguen igual, dejando a la niña abandonada en un parque cuando los dos iban de camino a casa. Del resultado de esta acción, Mattia sufrirá tanto remordimiento que desarrollará una suerte de autismo.

Clasificación: Original, diferente.

Tipo de lector: No sólo los que acudan a la estantería de más vendidos, sino aquellos que se sientan raros, edición limitada.

Tipo de lectura: Sencilla, se entra bien en el juego. No sobran páginas

Argumento: Infancia y vida de un niño que tras una travesura, recibe su propia medicina. El tema probablemente estribe en torno a lo sobrevalorado de la inteligencia como facultad para resolver los problemas.

Personajes: Extraños, problemáticos.

¿Dónde puede leerse? En el patio de un colegio de niños de educación especial.


Monica Molina y Odette BrindisNo te pido


may 29 2010

La ouija

Artículo escrito por: Fernando Glez. Nohra

Por muy pequeño que sea un hombre, siempre descubrirá que puede serlo más.

Entrevista a Charles Bukowski (*)

Quería tomar algo y fui al Antro Azul. No era que el sitio se llamara exactamente de esa manera; es más, que yo recuerde no tenía ningún nombre, pero era de verdad un antro a las justas iluminado por una pastosa y mortecina luz azul que se desparramaba por las paredes, oprimiéndole a uno el alma y tiñéndolo todo de color muerte. Así que normal, pues, el Antro Azul… Estar ahí sentado hacía que uno se sintiera desgraciado, desequilibrado o al borde de la locura, pero la cerveza era barata y no le añadían agua… aunque los bocaditos de queso no supieran a queso ni a nada semejante. Como siempre, el lugar parecía desolado, salvo por un viejo escandaloso situado al final de la barra que a gritos me conminó a que le comprara una cerveza. Estaba por decirle que se la comprara su vieja cuando en esa añeja y en apariencia bombardeada cara reconocí a Charles Bukowski, el viejo indecente. No tenía para pagar otra cerveza, pero aún así, ni huevón, le acerqué la mía y aproveché para pedirle una entrevista; el bueno de Hank me miró con ojos severos y pidió por ella 500 dólares.

F.G.: Lo siento, esto es lo único que puedo darte.

C.B.: Es una pena, por 500 dólares soy capaz de convertir a Burt Reynolds en lesbiana. Pero estoy aburrido, así que a ver si dejas de mirarme tanto y empiezas de una vez.

Es que tienes una cara especial , como si hubieses llegado al final de algo.

Yo creo más bien que es una cara parida a golpes, tuve granos como forúnculos. Además, en 1989 superé una tuberculosis.

Eres un tipo duro, siempre lo has sido.

Sí, soy el mito. El incorruptible, el único que no se ha vendido. Mis cartas se subastan en el Este por 200 dólares. Y yo no puedo comprarme una bolsa de pedos. ¿Qué dices de eso?

Que no me sorprende. Bueno, para comenzar, hay gente que encuentra en tu literatura cierto parecido con la de Hemingway. ¿Cuál es tu opinión al respecto?

Que están equivocados: el tipo sabía escribir, pero no sabía reírse.

Ya que descartamos a Hemingway, ¿cuáles consideras que fueron tus influencias?

Al principio, Céline y Knut Hamsun… hasta que conocí a John Fante, el único al que he podido besarle el culo. Luego me gustó Camus, pero cuando empezó a hacer discursos en las academias, murió su fuerza de escritor. No fue un accidente de automóvil lo que lo mató, no. Por eso ahora mi principal influencia soy yo mismo.

Entre tus libros de cuentos, novelas y poemas, se ve que tuviste una producción dilatada. ¿Qué es lo que quisiste decir con tu obra, qué buscabas con ella?

Nada, mi obra no tiene un significado especial que yo sepa. Yo no buscaba justicia ni lógica. Nunca lo he hecho. Quizás por eso nunca escribí cosas de protesta social. Para mí, la estructura entera carecería siempre de sentido, al margen de lo que hicieran con ella. Realmente no puedes sacar nada bueno de algo que no está ahí.

¿Qué piensas entonces que es lo más importante que ha dejado tu escritura?

He recibido muchas cartas de gente que afirma que mi escritura le ha salvado el pellejo. Pero yo no la escribí para eso, la escribí para salvar mi propio pellejo. Eso es lo primero que debe hacer la escritura. Si lo hace, entonces será automáticamente jugosa, entretenida.

Leyéndote se puede sacar claramente en limpio de que disfrutabas escribiendo tu obra, que gozabas con ella. ¿Esto la hace buena?

Sólo existe un juez definitivo de la escritura, y es el escritor. Puedo asegurar que aunque el dolor no crea la escritura sino que la crea el escritor, cuanto más viejo es un escritor, mejor debería escribir; ha visto más, sufrido más, perdido más, está más cerca de la muerte. Esta última es la mayor ventaja.

Ya que tocamos el tema: el suicidio, tanto como el dolor y la muerte, ha sido siempre un tema recurrente en tus textos. ¿A qué obedece esta tendencia?

Hay algo en mí que no puedo controlar. No puedo cruzar un puente con el coche sin pensar en el suicidio. Nunca puedo contemplar un lago o un océano sin pensar en el suicidio. Bueno, tampoco le doy demasiadas vueltas. Pero se me aparece de repente en la cabeza: SUICIDIO. En cambio la muerte tenía muy poco significado para mí. Era la última broma de una serie de bromas pesadas.

Muchos de tus detractores se centran en el hecho de que redundaras tanto en el fracaso y en la temática del perdedor como figura y lev motiv de tu obra.

Es que el conocimiento es, si no se aplica, peor que la ignorancia. Yo no era un hombre que pensara, yo me movía por lo que sentía y mis sentimientos se dirigían a los lisiados, a los torturados, a los condenados y a los perdidos, no por compasión sino por camaradería, porque yo era uno de ellos, y también trabajé por sueldos de miseria mientras un pez gordo violaba vírgenes de catorce años en Beverly Hills. Como ellos, yo estaba perdido, confuso, era indecente, miserable, miedoso y cobarde; injusto, y amigable sólo a ráfagas, y aunque estuviera jodido, sabía que eso no me ayudaba, no me curaba, sólo reafirmaba mis sentimientos.

En consecuencia no te consideras un intelectual

En absoluto. Un intelectual es un hombre que dice una cosa simple de un modo complicado; un artista es un hombre que dice una cosa complicada de un modo simple. Yo me considero un artista. Aunque lo soy muy raras veces. La mayor parte del tiempo no soy nada.

Sólo un loco más, ¿no?

Puede que sí, a veces la locura se hace tan real que deja de serlo.

Por eso los bares, el hipódromo…

Ante la sola mención de estos lugares, Hank se sumió en el silencio, en lo que parecía ser el abismo insondable de su memoria. Con los ojos súbitamente anegados, encendió un cigarro y me confió:

Cada hombre está clavado en su cruz especial. Y el momento de buscar trabajo atravesaba con pedos y eructos mi loco horizonte. Iba a los hipódromos para intentar escapar de la fábrica, de la oficina de correos de los Estados Unidos. Iba allí buscando una oportunidad en la vida.

Después de que se te brindara, ¿has seguido siendo un asiduo a las carreras?

He intentado alejarme del hipódromo, pero me pongo muy nervioso y me deprimo, y esa noche no tengo savia que infundir a la máquina de escribir. La humanidad hiede, y supongo que sacar mi culo de aquí me obliga a mirar a la Humanidad. Es sencillamente demasiado, un continuo espectáculo de los horrores. Me aterroriza. Pero también soy, hasta ahora, una especie de estudioso. Un estudioso del infierno.

El infierno de la cotidianeidad, ¿cierto?

Levanté la vista esperando su respuesta, pero Bukowski ya no estaba. Se había largado, y sin siquiera despedirse o agradecerme por la cerveza. Me dirigí al tipo de detrás de la barra y le pregunté si acaso había visto qué dirección tomaba el viejo en su salida. Dijo que no, por supuesto, que estaba loco, que me había pasado todo el rato hablando solo. Cosa mala, la verdad, muy mala… sobre todo porque no recordaba haberme bebido esa cerveza…

(*) Textos de las respuestas tomados de El capitán salió a comer y los marineros tomaron el barco, Shakespeare nunca lo hizo, Se busca una mujer, La máquina de follar, Música de cañerías y Escritos de un viejo indecente.

Calificación: Excelente y divertido, aleccionador entre líneas.

Tipo de lector: Desprejuiciado.

Argumento: La vida, sin más.

Dónde leerlo: En la calle, en el transporte público, en la cola de la parada de un bus, en tu casa, en el baño…

Dónde comprarlo: En todos lados.


may 29 2010

El nombre de la rosa

Artículo escrito por: Augusto Prieto

El éxito universal de este libro se debe a que Umberto Eco, ensayista, sabio y semiólogo utiliza dos niveles de profundidad en el texto. Lo que se ha venido a llamar double coding.

El primero ha convocado la aprobación unánime del público que aplaude una novela con un argumento bien tramado, apasionante, descansado de leer. Una historia de crímenes misteriosos en una abadía medieval  apartada del mundo y que es el mundo en sí mismo. Una novela policiaca situada en un marco muy atractivo.

Por debajo de esa lectura, el escritor enhebra metatextos, alusiones literarias, ingeniosos narradores y narratarios y guiños a la historia de la filosofía. En ese sentido, El nombre de la Rosa participa de algunos de las características de la novela postmoderna. Esta segunda lectura fascina a los críticos y a los estudiosos.

Es amena y fácil de leer aún sin entender las alusiones, es un best seller y al mismo tiempo una novela culta.

Profundo conocedor de los códigos medievales, Eco se esfuerza en una recreación histórica sin precedentes en tanto que es entretenida y al mismo tiempo enciclopédica. Tremendamente visual.

La historia de El Nombre de la Rosa es la de un éxito clamoroso. Es popular y se vende masivamente. Gusta a todo el mundo. Se ha traducido a todos los idiomas. Todo ello es merecido, fruto de la conjunción de una imaginación fértil, una preparación minuciosa y un trabajo que intuimos extenuante. Con todo ello, Eco se ha convertido en uno de los autores más leídos de nuestro tiempo.

Calificación: Extraordinaria.

Tipo de lector: Cualquiera. Ideal para jóvenes y adolescentes.

Tipo de lectura: divertida, entretenida, amena.

Argumento: sutil e ingenioso.

Personajes: Simpáticos y muy vivos. Algunos son crueles y malvados.

¿Dónde puede leerse?: En cualquier sitio.

¿Dónde encontrarlo?: En cualquier librería.


Domenico ScarlattiSonata in Do maggiore, K.159


may 28 2010

Kafka en la orilla

Artículo escrito por: Carmen Neke


¿Libro raro? ¿Novela experimental? No estoy de acuerdo. Admito que Kafka en la orilla de Haruki Murakami no es una narración clásica, pero no me resulta más extraño, incomprensible o experimental que, por ejemplo, Cien años de soledad de García Márquez o La casa verde de Vargas Llosa (o incluso Los pasos perdidos de Alejo Carpentier). Estas son todas novelas donde la realidad y lo sobrenatural conviven en lo cotidiano, combinado con una naturaleza que es en sí un personaje más del libro. Y donde no se explica todo lo que pasa, pero tampoco es necesario: ¿acaso tenemos en la vida respuestas para todo?

En realidad la trama básica es bastante simple y lineal: Kafka Tamura, un chico de quince años que vive solo con su padre desde que su madre los abandonara llevándose a su hermana, huye de casa. Durante su ausencia, su padre muere asesinado y la policía busca a Kafka para interrogarlo sobre los hechos. Finalmente, Kafka decide volver a casa y continuar yendo al colegio hasta alcanzar la mayoría de edad y poder disponer de su vida.

El resto se puede interpretar de muchas maneras diferentes, pero en mi opinión, no es necesario buscar muchas explicaciones detrás de este libro. A mí me ha parecido que la novela gira en torno a Kafka, los problemas de sus quince años (el sentido de la vida, su relación con su familia, el amor, la sexualidad) y el resto de los personajes y situaciones que aparecen son personificaciones y alegorías de los pensamientos y sentimientos de un adolescente torturado por las grandes preguntas vitales. Kafka hace un viaje dentro de sí mismo y ahí es donde encuentra las respuestas que necesita encontrar. Pero es difícil (o imposible) explicar los sentimientos y los pensamientos con palabras, por eso el autor nos lo explica con personajes, espíritus, bosques y gatos.

Este es mi punto de vista, tan válido y equívioco como cualquier otro. Porque este es uno de esos maravillosos libros en los que cada uno puede encontrar lo que busca, sin que haya una lectura única o una verdad incuestionable en torno a él.

Calificación: Inclasificable.

Tipo de lector: Que sea capaz de aceptar lo que el narrador le ponga por delante, sin hacerse demasiadas preguntas al respecto. Solamente dejarse llevar y disfrutar del viaje.

Tipo de lectura: Hermosísima pero extraña. O de una hermosura atroz.

Engancha desde la primera línea.

No le sobra ni una página.

Argumento: Si se lo cuento no se lo creería.

Personajes: Kafka Kamura, un adolescente que se escapa de su casa huyendo de una misteriosa profecía . Satoru Nakata, que de pequeño vivió un suceso paranormal tipo Expediente X, y puede hablar con los gatos. Y gatos, claro, muchos gatos.

¿Dónde puede leerse? En la orilla, claro.


No me pises que llevo chanclasJapon


may 27 2010

¡No me llames macarroni! ¡Yo soy Bandini, Arturo Bandini!

Artículo escrito por: Fernando Glez. Nohra

Llega un momento en la vida en que se nos acaban las lecturas, los libros que comer. Nuestros escritores predilectos no tienen nada nuevo que ofrecernos, puesto que los pobres hace rato que están ya tres metros bajo tierra. Es entonces que emprendemos una búsqueda desesperada de autores cuyas obras nos atrapen como lo hicieran las de nuestros ilustres finaditos.

Primero nos ponemos a la caza de algún título que llame nuestra atención y nos golpee repetidas veces en la cara. Pero no pasa nada y la búsqueda se nos hace infructuosa e inútil, insulsa. No es que no haya nuevos escritores; los hay, y en cantidades industriales, pero desilusionados descubrimos que cada uno de ellos es peor que el anterior, aunque en un inicio pensáramos que aquello sería difícil, por no decir imposible.

Es cuando recurrimos nuevamente a nuestros muertitos para averiguar cuáles fueron los autores que les movieron el piso y zamaquearon sus cerebros, revolviéndoles las tripas en el trayecto. Así conocí a John Fante, escritor norteamericano nacido en 1909. Hijo de inmigrantes italianos, pasó una infancia de pobreza y prejuicios anti-italianos en la que desarrolló su habilidad como escritor y la necesidad de servirse de ella.

En la tetralogía conformada por las novelas Espera a la primavera, Bandini, Pregúntale al polvo, Sueños de Bunker Hill y Camino de Los Ángeles, protagonizadas por su alter ego Arturo Bandini, Fante narra la historia de su propia vida a través de un personaje que es a veces brillante e impulsivo, joven y maduro, generoso aunque de espíritu ambicioso.

En dichas novelas encontramos a Bandini sumido en su particular miseria, buscando el reconocimiento como escritor. Por momentos Arturo cree que lo es, en otros detesta cada idea o frase que se le viene a la cabeza, pero al mismo tiempo parece tener un destino marcado y se deja llevar por la marea humana que lo envuelve, es decir su familia -en especial su padre- y, por encima de todo, las mujeres. Lo que sucede en Pregúntale al polvo, que comienza con un Bandini de veinte años dispuesto a perder su virginidad a como dé lugar. Este proyecto no se debe a la pura efervescencia hormonal del protagonista sino a que éste considera que experiencias de esa índole serán vitales en su escritura. Sí, Arturo está bloqueado y cree que saliendo de pito volverá a escribir. Por eso pretende experimentar las (des)dichas del amor y sortear de ese modo la temida página en blanco. Es así que también empieza su tormentosa relación con Camila, la bella camarera mexicana que acapara su atención y que es a su vez ingrediente fundamental en el desarrollo de la historia.

Gracias a las fluidez soberbia de la pluma de Fante, los párrafos poseen el don de la medida justa y en ningún momento el discurso eclipsa los significados; más bien se produce lo contrario, pues la exquisitez del lenguaje matiza de tal manera la narración que le aporta textura y elevación.

John Fante vivió de lo que escribía, esto es, guiones para películas de escasa o nula recordación. Nunca llegó a ser un escritor exitoso; tal vez sublimara la frustración escribiendo este puñado de novelas en las que quiso establecer un final alternativo para una vida que, como la suya, había sido consumida por la mediocridad.

El autor no escribió Sueños de Bunker Hill, sino que se la dictó a su mujer, ciego a causa de la diabetes. A pesar de tratarse de su primer trabajo, Camino de Los Ángeles fue publicada póstumamente en 1985.

Calificación: Imprescindibles, las cuatro.

Tipo de lector: Todo el que no quiera leer solamente por leer.

Argumento: El pírrico combate que se da en pos de uno mismo.

Dónde leerlo: Todo sitio es bueno.

Dónde comprarlo: En todos lados, felizmente.


john coltrane miles davismy funny valentine


may 27 2010

Hijas y Padres

Artículo escrito por: Nuria A. Quintero

Hijas y Padres es una recopilación de relatos en los que se recoge la relación sentimental posible entre padre e hija, escritos por autoras con muy distintos registros, como son Ángeles Caso, Flavia Company, Almudena de Arteaga, Laura Freixas, Lucia Etxebarria, Maria Jaen, Carmen Posadas, Carmen Rigalt, Margarita Riviere, Zoé Valdés y Alejandra Vallejo-Nágera. No hace falta ser un genio de la psiquiatría ni de la psicología para entender las fases por las que pasa la relación entre un padre y su hija. Inicialmente, la figura paterna aparece como un héroe o como un villano, con el tiempo, desaparecen estos mitos infantiles para, en el transcurso del tiempo, ir descubriendo al hombre que se esconde tras esa figura, en ocasiones de apego y en otras de desapego, pero que nos moldea.

Los relatos tienen una calidad muy desigual. Yo no entiendo de cuestiones técnicas, sólo sé lo que me gusta y lo que no me gusta, lo que me transmite y lo que no lo hace. En este pequeño compendio van a encontrar de todo un poco. Con su lectura no van a descubrir si lo que nos cuenta la escritora es real o forma parte de un simple ejercicio literario, pero lo cierto es que, con mejor o peor fortuna, nos sitúan frente a distintas maneras de relacionarse en ese ámbito tan íntimo como es el paternal. El padre presente, el ausente, el inexistente, el odiado, el incomprendido, el adorado, todos desde la perspectiva de la vivencia de quien lo relata.

En cualquier caso, son una buena excusa para colocarnos, a nosotras, en posición para reflexionar sobre nuestra propia relación con nuestros padre y a ellos para que conozcan lo que significa, para nosotras, la presencia o ausencia de la figura paterna.

Calificación: Regular, pero es un libro que invita a la reflexión personal sobre nuestra propia relación paterna.

Tipo de lector: Cualquiera que haya abandonado la adolescencia.

Tipo de lectura: Sencilla

¿Dónde puede leerse? En cualquier sitio.

¿Dónde encontrarlo? En cualquier librería.


Edith PiafExodus


may 27 2010

Árboles de Invierno

Artículo escrito por: Gabriel Ramírez Lozano

La vida de Silvia Plath fue un continuo jugar con su propia muerte. Terminó suicidándose. Protegió a sus hijos sellando la puerta de la habitación en la que dormían con toallas húmedas, abrió la espita del gas y dejó que su polo suicida se saliera con la suya. La relación con su marido (poeta) fue un desastre, la relación con su mundo (poesía) fue un desastre. Todo fue un enorme desbarajuste. Todo excepto lo que dejó escrito.

Durante algún tiempo, muchos se acercaron a los poemas de Plath con ese regusto que aporta saber que la autora fue una mujer machacada. En esto de la literatura el morbo existe como en cualquier otra parte. Pero, poco a poco, se fue descubriendo una poesía potente y honda. No negaré que después de leer con tranquilidad sus poemarios, uno siente ganas no de tirarse por la ventana, pero sí de lanzar un buen montón de mierda acumulada en la mochila.

Alguien capaz de decir El valor de la boca cerrada, ¡a pesar de la artillería! para referirse al dolor que provoca un silencio impuesto por obtener a cambio la tranquilidad, es capaz de decir cualquier cosa. Y de decirlo bien.

Me gusta poco reproducir poemas completos y no lo haré. Los libros sirven para esas cosas. Aquí, tan sólo, quiero recomendar la lectura de este Árboles de Invierno o de cualquier otro poemario de la autora. Eso sí, el que lo abra debe ser consciente de que el mundo se tornará gris, que el sufrimiento ajeno se pegará al propio, que los poemas de Plath se quedarán grabados a fuego en la memoria. Prueben a descubrir y a descubrirse leyendo cosas como estos versos:

la entera catarata de agua es un ojo

en cuyo remanso con lentitud

me inclino a contemplarme.

Calificación: Muy bueno.

Tipo de lector: Si tiene pensado suicidarse mejor lea un tebeo.

Tipo de lectura: Exigente aunque luminosa.

Tema: La vida es una mierda. Más o menos.

No sobra un verso.

¿Dónde puede leerse? Lejos de la botella de gas butano.


piano concerto no 26 in d minorMozart


may 27 2010

Madame Bovary

Artículo escrito por: Augusto Prieto

¿Podemos evitar los lugares comunes? ¿Obviar que Gustave Flaubert es uno de los grandes, precursor de la literatura moderna, paradigma de la escritura trabajada, maestro de escritores? ¿Nos podremos resistir a consultar extensas bibliografías y ensayos ilustres?

Intentémoslo.

Para el irónico Francisco Umbral, en una cita que ahora no consigo encontrar, Flauvert era destacado como inventor de la provincia. No carece de razón. Por primera vez en la literatura, los personajes se escapan de la centralidad y los encontramos en la provincia que es el refugio de una burguesía que ha de cambiar las reglas del juego.

En los márgenes de la capital, de la literatura, de la historia, el escritor crea un personaje alucinado, como Don Quijote, por el mundo de la fantasía con el que inmediatamente el lector se identifica.

Porque Emma Bovary quiere, como todos queremos, vivir en un sueño y eso la llevará a la ruina. Porqué trasciende ella misma la ficción y se convierte en una persona de carne y hueso. Como nosotros.

Y ahí quizás radica la importancia de esta novela.

En unos momentos decisivos en la vida de la heroína que el autor nos hurta y sobre los que construye el relato.

Desde las primeras líneas tomamos posiciones y nos vemos obligados a cambiar sobre la marcha nuestra opinión sobre los actos de los protagonistas a quienes terminamos amando y odiando sucesivamente por su inconsciencia, por su debilidad, por su depravación, por su ternura.

Termina con una tormenta desgarradora y querríamos que no hubiera terminado así, porque cuando nos detenemos en las últimas líneas, nosotros formamos parte ya de esa historia y sabiéndolo Flaubert, deseamos que hubiera tomado en cuenta nuestras opiniones.

La novela supuso un escándalo que llevó a su autor ante los tribunales que exigieron saber quién era esa señora, a lo que el escritor pudo contestar con una frase por la que se ha hecho célebre y que quizás no dijo nunca. Es igual. Madame Bovary, c´est moi”.

Hoy la hubiera juzgado el público en los programas de la televisión con audiencias masivas. Apasionadamente.

Calificación: Obra maestra universal

Tipo de lector: Cualquiera

Tipo de lectura: Descansada pero intensa

Argumento: Una vida común convertida en mito universal

Personajes: Sería absurdo que nos atreviéramos a calificar a Emma Bovary sin repetir a los grandes estudiosos

¿Dónde puede leerse?: En cualquier sitio

¿Dónde encontrarlo?: En cualquier librería del mundo


Maria CallasLa Mamma Morta (Andrea Chenier)