Kafka en la orilla

Artículo escrito por: Carmen Neke


¿Libro raro? ¿Novela experimental? No estoy de acuerdo. Admito que Kafka en la orilla de Haruki Murakami no es una narración clásica, pero no me resulta más extraño, incomprensible o experimental que, por ejemplo, Cien años de soledad de García Márquez o La casa verde de Vargas Llosa (o incluso Los pasos perdidos de Alejo Carpentier). Estas son todas novelas donde la realidad y lo sobrenatural conviven en lo cotidiano, combinado con una naturaleza que es en sí un personaje más del libro. Y donde no se explica todo lo que pasa, pero tampoco es necesario: ¿acaso tenemos en la vida respuestas para todo?

En realidad la trama básica es bastante simple y lineal: Kafka Tamura, un chico de quince años que vive solo con su padre desde que su madre los abandonara llevándose a su hermana, huye de casa. Durante su ausencia, su padre muere asesinado y la policía busca a Kafka para interrogarlo sobre los hechos. Finalmente, Kafka decide volver a casa y continuar yendo al colegio hasta alcanzar la mayoría de edad y poder disponer de su vida.

El resto se puede interpretar de muchas maneras diferentes, pero en mi opinión, no es necesario buscar muchas explicaciones detrás de este libro. A mí me ha parecido que la novela gira en torno a Kafka, los problemas de sus quince años (el sentido de la vida, su relación con su familia, el amor, la sexualidad) y el resto de los personajes y situaciones que aparecen son personificaciones y alegorías de los pensamientos y sentimientos de un adolescente torturado por las grandes preguntas vitales. Kafka hace un viaje dentro de sí mismo y ahí es donde encuentra las respuestas que necesita encontrar. Pero es difícil (o imposible) explicar los sentimientos y los pensamientos con palabras, por eso el autor nos lo explica con personajes, espíritus, bosques y gatos.

Este es mi punto de vista, tan válido y equívioco como cualquier otro. Porque este es uno de esos maravillosos libros en los que cada uno puede encontrar lo que busca, sin que haya una lectura única o una verdad incuestionable en torno a él.

Calificación: Inclasificable.

Tipo de lector: Que sea capaz de aceptar lo que el narrador le ponga por delante, sin hacerse demasiadas preguntas al respecto. Solamente dejarse llevar y disfrutar del viaje.

Tipo de lectura: Hermosísima pero extraña. O de una hermosura atroz.

Engancha desde la primera línea.

No le sobra ni una página.

Argumento: Si se lo cuento no se lo creería.

Personajes: Kafka Kamura, un adolescente que se escapa de su casa huyendo de una misteriosa profecía . Satoru Nakata, que de pequeño vivió un suceso paranormal tipo Expediente X, y puede hablar con los gatos. Y gatos, claro, muchos gatos.

¿Dónde puede leerse? En la orilla, claro.


No me pises que llevo chanclasJapon


3 Respuestas en “Kafka en la orilla”

  • javier arriero retamar ha escrito:

    Sí, Kafka en la orilla es un ejercicio de estilo brillante. Sí, sugiere. Sí, engancha. Por la trama. Pero la trama no se resuelve. ¿Una novela que puede querer decir cualquier cosa, de verdad dice algo?

  • Carmen Neke ha escrito:

    Esa pregunta la respondió Umberto Eco muy bien en su libro “Obra abierta”, te recomiendo su lectura. La ambigüedad es un valor en la narrativa contemporánea, sí, porque no es lo mismo ser ambiguo que no decir nada.

  • Javier Arriero Retamar ha escrito:

    Ah, no, Carmen, te estás escudando en la autoridad de Umberto Eco. Si queres yo tiro de la Poética de Aristóteles y que discutan entre ellos.
    Voy a leerme el libro de Eco, pero Eco, por mucho Eco que sea, no es dios, y por tanto no responde a la pregunta, ofrece una reflexión, y una posible respuesta.
    De todos modos, yo no diría que la novela es ambigua. Todas las novelas admiten interpretaciones, pero no pueden significar cualquier cosa que se nos ocurra. Y una novela que parte de, se sostiene en y avanza sobre una trama (y la trama ocupa la mayor parte de la novela) tiene que solucionar la trama.
    Tú dices que es la representación del imaginario de un chaval. Nada que aducir. Yo digo que es el sueño de un cocinero sintoísta borracho, ¿podrías aducir algo en contra?
    Me queda la duda de si el autor toma como referente una mitología propia de oriente que desconocemos, y al desconocerla no podemos atar los cabos.
    En caso contrario, es otro Carretera perdida y otro Perdidos. Y hacer eso es muy, muy fácil.