may 26 2010

La Conjura de los Necios

Artículo escrito por: Fernando Glez. Nohra

El tipo éste se pasó un par de años escribiendo una novela. Y después de eso todavía algunos más corrigiéndola. Es lo normal, supongo. El hecho es que John Kennedy Toole no era cualquier hijo de vecino sino todo un profesor de literatura, cosa que de algún modo le confería un aura especial. Cuando por fin terminó su ladrillo, La conjura de los necios, el autor empezó un largo peregrinaje que lo llevaría a presentar su original en un sinfín de editoriales. Como es lo usual, y al contrario de lo que él creía que pasaría, los rechazos no tardarían en llegar. Tampoco los portazos en la cara. Los editores se lo peloteaban como jugadores calentando en la cancha antes de un partido de fútbol. Hubo uno en especial que lo meció durante años y que en el colmo de su insensible divertimiento hizo que Toole corrigiera una y otra vez determinados pasajes de su novela, dándole vanas esperanzas de verla publicada, de por fin terminar de parir a su mofletudo y misántropo anti-héroe Ignatius J. Really.

Un día, sin decirle nada a nadie, el escritor de 32 años condujo su auto desde su Nueva Orleáns natal hasta Biloxi, Mississippi, donde paró en un descampado. De la maletera sacó una manguera y conectó uno de los extremos al tubo de escape. Por la ventana del lado del conductor introdujo el otro extremo en el habitáculo del auto. Abrió la puerta y se acomodó en el asiento, subió la ventanilla y encendió el motor.

Se suicidó.

Así, de pronto, muerto por las letras… se diría incluso que a manos del mismísimo Ignatius.

No hubo otra razón aparente, al menos a primera vista.

Pero alrededor de diez años después, mientras ordenaba la habitación de su difunto hijo, la madre de John Kennedy Toole encontró un casi ilegible manuscrito. Lo leyó y le pareció una obra maestra. En ese momento la buena señora Toole se impuso la tarea de hacer que la novela que empujara a su hijo al suicidio fuera publicada. Empezó entonces un extenso y particular calvario que la llevó a presentar el manuscrito en infinidad de editoriales, sin resultados, como pasó con su hijo; sin embargo, a diferencia de John, ella tuvo el tesón necesario para agotar todas las posibilidades y finalmente tocar la puerta del escritor Walker Percy.

Percy no sólo leyó la novela sino que la devoró, cada vez más entusiasmado. Él mismo presentó el manuscrito en la editorial de la universidad donde impartía clases, la estatal de Luisiana. La conjura de los necios vio la luz, al fin, en 1980. En 1981, a John Kennedy Toole le fue concedido el premio Pulitzer de manera póstuma.

Dicen que se trata de una inteligentísima, ácida y disparatada novela. Muchos no dudan en comparar con el Quijote al personaje principal, el desmesurado gordo Ignatius J. Really. Incluso hay una estatua de Ignatius en la calle Iberville, de Nueva Orleáns.

Aunque, sinceramente, no sé por qué.

Calificación: Ladrillo para unos, obra maestra para otros.

Tipo de lector: Genios. Y los que se conjuran contra ellos. Es decir, todos.

Tipo de lectura: Amable.

Engancha desde el principio. O no.

Argumento: Un gordo infame en el mundo.

Personajes: Lo mejor de la novela.

¿Dónde puede leerse? En el Burguer King.

Compra libros. No dejes que desaparezcan.


Semen UpLo estas haciendo muy bien


may 26 2010

Las llaves de San Pedro

Artículo escrito por: Augusto Prieto

Roger Peyreffite, francés, diplomático, transgresor en su vida privada y en sus obras, se hizo célebre en el mundo por sacar del armario al Papa Pablo VI, que se defendió leyendo un Domingo de Ramos desde el balcón de San Pedro, su delle cose orribili e caelumniose.

El autor hereda en su escritura una elegancia y una corrección extremas, muy en la tradición de Montherland y de Gide, también en los temas. En esta novela, con el pretexto de un argumento más bien incidental, repasa los fundamentos, el funcionamiento y los mecanismos que mueven la institución de la Iglesia católica y lo hace de una manera magistral.

Siempre nos encontramos en el filo sutil de intentar saber a dónde llega lo informativo, lo explicativo y donde comienza la sátira descarnada. La ironía es muy elaborada y muy sofisticada. Seria, muy ancien regime. Deliciosa.

El capítulo en el que se refiere a las reliquias sagradas y a todo lo que tiene que ver con ellas es absolutamente demencial porque Peyrefitte conoce profundamente los temas de los que habla y se basa para esta narración de importantes contactos peligrosamente próximos al trono pontificio.

Es una crítica demoledora a la corte de Pío XII, con alusiones bastante transparentes a la vida sexual del pontífice y personajes fácilmente reconocibles bajo dignidades y nombres supuestos. La publicación del libro supuso un escándalo monumental.

La escritura es densa, no es fácil, pero entretiene, informa y divierte.

Este es un autor muy poco conocido en España, del que apenas se han editado dos o tres novelas, el resto circulan en viejas ediciones argentinas de los años cincuenta de la Editorial Sudamericana.

Peyrefitte es inteligente, pérfido y malvado y esta novela es un auténtico regalo envenenado.

Calificación: Muy bueno

Tipo de lector: Amantes del viejo estilo francés de los sobrentendidos y las imágenes

Tipo de lectura: Ardua, excesiva

Argumento: Bastante evanescente

Personajes: La mayor parte de ellos reales

¿Dónde puede leerse?: Desde luego en Roma, entre visita y visita

¿Dónde encontrarlo?: Intentarlo en www.iberlibro.com


F.PoulencConcertos for organ in g moll.Andante.Allegro giocoso.


may 26 2010

Voyage Pittoresque de La Syrie, de La Phenicie, de La Palestina et De Le Basse Egypte

Artículo escrito por: Augusto Prieto

El dibujante francés de origen catalán Jean-François Cassas, acompañó en 1784 a Choiseul-Gouffier en su embajada ante la Sublime Puerta y prolongó a continuación su viaje por Oriente durante tres años realizando bocetos y dibujos para una magna obra que hubiera debido de componerse con más de cuatrocientos grabados.

La mayoría de los dibujos son de monumentos pero también de piezas arquitectónicas, animales, trajes y escenas costumbristas.

Son característicos, porque en ellos, el autor hace una recreación teatral en la que sueña una atmósfera, representando los monumentos vivos, habitados por cortejos a caballo, hendidos por el humo que asciende de los pebeteros hacia el cielo. Destacan por encima de los demás, los de las pirámides de Gizeh, Tebas, el templo de Denderah, las ruinas de Palmira, las mezquitas de El Cairo y los templos libanes de Baalbec.

Desafortunadamente la belleza y la perfección de los grabados, ejecutados por Racine, de la única edición de París -1799, tres volúmenes en uno, In Folio- ha sido causa de la destrucción de muchos ejemplares para ser vendidos despiezados. Un desastre común a casi todos los libros ilustrados.

Son 180 grabados de los cuales 28 lo son a doble página. Existen suntuosos ejemplares coloreados a mano que nunca alcanzan la belleza de los que carecen de color.

Calificación: Maravilloso

Tipo de lector: Privilegiados

¿Dónde puede leerse?: Al regresar de Oriente para evocar las sensaciones

¿Dónde encontrarlo?: Bibliotecas, anticuarios, subastas internacionales


haendelsarabande