Resumen de Urbanidad para las Niñas

Artículo escrito por: Nuria A. Quintero

Abrir un libro y que las primeras palabras que lees en él sean:

“Lo primero que exige el aseo del cuerpo, es lavarse y peinarse. Por tanto al levantarme por la mañana, después de santiguarme y de dirigir el corazón a Dios, mi primer cuidado será lavarme y peinarme. ¿En qué forma se lavará V.? Me lavaré las manos, y con ella el antebrazo y la cara y también las orejas y el cuello, para no hacer exhibición de la suciedad, como los que se lavan solamente una parte de la cara.”

Si continuas pasando páginas y lees que:  “Son vicios de grosería y por lo mismo deben evitarse empezar por comer pan, romperlo con los dientes, comerlo con la sopa o mojarlo en ella, revolver la sopa con la cuchara, recorrer las orillas del plato, soplar los manjares muy calientes, sorber con ruido, hacer ruido al mascar y abrir la boca dejando ver la comida que masca”, y cuando, ya no pueden evitarlo, siguen pasando páginas y leen: “El hábito de escupir siempre es reprensible por la mortificación que causa. Cuando la necesidad me obligue, lo haré en lugar y modo conveniente, para impedir que se ofrezca a la vista de los demás cosas de suyo siempre repugnantes”, pues ya quedarán enganchados hasta el final.

Cosas así no pueden dejar a nadie indiferente. El libro del que les estoy hablando es un tratado de urbanidad de principios del siglo XX, en concreto Resumen de Urbanidad para las niñas de Pilar Pascual de Sanjuan. Este libro, que de buenas a primeras podría ser tachado de machista, tiene que ser visto con los ojos de la época a la que pertenece. En aquel momento, estaban pensados, al menos, en este caso, para ayudar a inculcar a los niños y niñas normas de comportamiento que facilitaran la convivencia y la hicieran más amable. Algunos dicen que más hipócrita o servil, eso ya es cuestión de opiniones. El estilo, lógicamente carrinclón, no deja de hacerlos curiosos y, a mi entender, una lectura muy agradable para pasar una tarde cualquiera.

En estos momentos, algunas de las indicaciones que el libro sugiere, nos pueden resultar ridículas, incluso graciosas, pero en su momento eran el no va más en las normas de protocolo. Se consideraba que el cuerpo humano era corrupto, y todo debía controlarse, desde el aseo, a las posturas que uno adoptaba, el trato que debía dispensar a los niños, a los criados, etc. Sin embargo pese a que estos tratados de urbanidad están de capa caída, de hecho ya no existen, no es menos cierto que visto el comportamiento gorilesco que algunos de nuestros congéneres gastan, no nos vendrían mal que, además de los libros de autoayuda que tanto proliferan, volvieran a publicarse los tratados de urbanidad, que alguien los pusiera de moda y así, en las escuelas, mientras se enseña con ellos a leer, se educa en buenos modos a los niños. Ganaríamos todos y todas, estoy segura.

Calificación: Curioso.

Tipo de lector: Cualquiera que quiera asomarse a los usos y costumbres sociales de principios del siglo XX, sin prejuicios.

Argumento: Normas de urbanidad y comportamiento en sociedad, en la de inicios del siglo XX.

Dónde leerlo: En compañía de otra persona para poder ir comentando la jugada.

Dónde encontrarlo: Librerías de segunda mano.


perez prado rosemary clooneysway cha-cha


Comentarios cerrados.