Dublinesca

Artículo escrito por: Daniel Glez. Irala

La última novela de Vila-Matas supone un planteamiento novedoso dentro de su producción; quizás sólo por eso, porque es novela y no sólo dietario, agenda o libro de citas. Calificar, sin embargo, de no metaliterario este viaje al centro de Dublín, sería quizás también poco riguroso. Y es que este autor barcelonés pretende hacerse amigo, a través de David Riba, de autores siempre difíciles que en esta ocasión, más que en otras, iluminan pasajes novelescos que sirven, por una parte para dibujar a un personaje ridículo, patético y antipático, y por otra para manifestar una lúcida visión de su vejez, de toda vejez.

Dividida en tres partes que indican tres meses que entroncan la primavera con el verano, el autor opta por presentarnos a Riba, un editor independiente arruinado que pasa por una crisis personal de la que quiere salir. Casado con Celia, una mujer reconvertida al budismo por exasperación, el tipo recuerda con nostalgia su papel de luchador en pro de una idea de la literatura que se le ha perdido en la memoria, y que tal vez naciera de cuando vio en el cine a Catherine Deneuve en “Los paraguas de Cherburgo”, una idea peregrina que fue evolucionando en treinta años de resistencia frente a los grandes grupos. A Riba le han invitado a un congreso en Dublín sobre el fin de la era de la imprenta a favor del libro electrónico, y cuenta con tres amigos con los que viajar allí; él, en principio, es poco propenso a moverse de Barcelona, y si lo hiciese le gustaría más ir a Nueva York, la ciudad donde nada malo podría pasarle y hasta un borracho como Behan, vería sólo grandes formas de vivir. Rietzky, Ricardo y Javier comenzarán de esta forma a participar de un sueño por el que dos tipos alcoholizados llegan en volandas a una taberna y en la puerta se caen resbalándose como con una cáscara de plátano. ¿Qué ve de novedoso Riba en este acontecimiento, quizás que esa cáscara de plátano no existe?, ¿no mitifica de un modo en realidad tópico ese pasado de alcoholismo?.

Calificación: Interesante

Tipo de lector: Le deben gustar las rarezas anglosajonas en torno al Ulises de Joyce.

Tipo de lectura: Algo antipática

Argumento: Un editor acabado expurga las razones de su fracaso vital (de todo fracaso vital) y de la vejez. Sobra densidad en algunas páginas pero está muy bien escrito

Personajes: Los metaliterarios bastante mejor que los reales.

¿Dónde puede leerse? En una biblioteca.


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