La luna y seis peniques

Artículo escrito por: Carmen Neke

William Somerset Maugham narra en su novela corta La luna y seis peniques el cambio de vida de Charles Strickland (alter ego del pintor Paul Gaugin) quien decide sacrificarlo todo para seguir su sueño de convertirse en pintor, porque para él la pintura está por encima de todo, incluso de su propia vida. La intencionalidad de Maugham al escribir esta historia es demostrar que los genios están hechos de una materia diferente que el resto de los mortales, piensan, sienten y actúan de manera diferente. No buscan la felicidad, ni la comodidad, ni la gloria: viven por y para su arte. Y al tratarse de seres diferentes, no podemos juzgarlos por las normas que rigen el comportamiento de los demás seres humanos.

La mitad del libro la dedica el narrador a justificar por qué escribe sobre Strickland. Reconoce que las cualidades humanas de este personaje son nulas, y que su talento artístico se ve reflejado de manera suficiente en sus obras. Pero siente una enorme fascinación por esta figura, por su capacidad de vivir por y para el arte, y por cómo el descubrimiento de su vocación artísitica a una edad tan tardía no le impidió cambiar por completo el curso de su vida. Strickland es la personificación del Artista, con mayúsculas. El narrador considera además la personalidad del artista fundamental a la hora de juzgar su obra, mucho más allá de las modas pasajeras o de las normas que dicten los críticos. La obra de arte (en pintura, pero también en literatura) es la que es fruto del autor, nacida de un talento creador genuino y de una necesidada auténtica de transmitir algo con tu obra. Eso es algo que está por encima de la estética imperante en cada momento.

Maugham se sirve en su novela de un narrador-testigo, nos presenta sus impresiones de los personajes sin explicarlos o justificarlos, deja que el lector saque sus propias conclusiones sobre ellos. El narrador-protagonista de esta novela tuvo que esperar hasta su visita a Tahití para descubrir toda la dimensión humana de Strickland: y de esta misma manera lo plantea en su novela, no intenta justificar a posteriori las acciones del personaje en Europa sino que deja que el propio lector viva su propio proceso de revelación paulatina y de cambio de punto de vista sobre el personaje. Pero Maugham es también un escritor enormemente manipulativo con el lector. Bajo una supuesta apariencia de objetividad y de pura crónica de hechos, va introduciendo toda su visión de la sociedad, del arte y de las personas que va describiendo. Especialmente las mujeres de la alta sociedad británica salen bastante mal paradas. No podemos acusar al autor de misoginia porque también presenta un amplio abanico de personajes femeninos llenos de carácter, virtudes y talentos: pero el esnobismo e hipocresía de las féminas de buena cuna de ese país es algo sobre lo que no deja de verter comentarios caústicos. Al final de la obra dice sobre Mrs. Strickland que “tenía ese instinto auténtico de la mujer bien de que para ella lo único realmente decente es vivir del dinero de los demás”

Calificación: Excelente.

Tipo de lector: Cualquiera con un mínimo de sensibilidad artística.

Tipo de lectura: Amena y gratificante.

Engancha desde el principio.

No le sobra ni una página.

Argumento: El genio artístico tiene que encontrar salida como sea, aún a costa de la vida de su portador.

Personajes: Una completa galería de tipos humanos recreados por la pluma implacable de Somerset Maugham es algo que ningún lector debe perderse.

¿Dónde puede leerse?: Da igual, pero léaselo.


Frank SinatraFly Me To The Moon (In Other Words)


Comentarios cerrados.