abr 30 2010

La Casa de la Vida

Artículo escrito por: Augusto Prieto

El autor, Mario Praz, es un señor que en vida fue conocido entre la intelectualidad italiana como el innombrable –y así se le sigue llamando- porque tenía fama de gafe. Nunca se pronunciaba su nombre y se sigue sin hacerlo. Coleccionista incansable de antigüedades y objetos de arte, crítico y ensayista sobre literatura, estética y decoración. Narrador. Gran anglófilo. Con esta obra demuestra que era también muy atrevido.

Es la descripción de su casa, empieza por el vestíbulo y termina por un pequeño boudoir y va describiendo con minuciosidad enfermiza cada mueble, cada miniatura y cada cuadro. Casi todo en esa morada participa del estilo neoclásico, del Biedermaier, de la Regencia o del Segundo Imperio, su gran pasión. En torno a la recreación de los objetos se va articulando la historia de estos, cómo fueron encontrados por toda Europa en anticuarios y remates, cómo algunos que no compró le persiguieron como fantasmas a lo largo de los años hasta meterse en su casa y que problemas supuso integrarlos en la decoración desplazando otras piezas. Por aquí y por allá se cuelan retazos de su vida y del transcurrir del tiempo sobre el viejo palacio Ricci de la vía Giulia mezclados con mínimos acontecimientos biográficos de la familia napoleónica. Anécdotas históricas y citas eruditas. Algo que quizás no interesa absolutamente a nadie  y que es denso de leer y pedantesco, por si esto fuera poco, extenso. Yo no lo recomendaría a nadie que no fuera anticuario, sin embargo a mí me gusta.

Con los años, el escritor se mudó de casa con todas sus fruslerías. Tras su muerte la colección permaneció unida y hoy es un museo que se puede visitar. Su lema era: el hombre pasa pero el mueble permanece. No parece oportuno añadir nada más.

Calificación: Aburrido.

Tipo de lector: Anticuarios, coleccionistas, amantes de la decoración de interiores.

Tipo de lectura: Bastante espesa.

Personajes: Los muebles, los cuadros.

¿Dónde puede leerse?: En una tienda anticuaria esperando a los clientes que no llegan nunca.

¿Dónde encontrarlo?: En tu librería habitual. Ayúdales a continuar el negocio. Es responsabilidad de todos.


Charlie HadenEverytime we say goodby