abr 26 2010

Turandot

Artículo escrito por: Augusto Prieto

Es una de las más afortunadas adaptaciones al cómic que se han hecho y doblemente feliz porque adapta la obra de Carlo Gozzi y también el libreto de Adami y Simoni para la ópera del mismo nombre de Puccini. Se plasma entonces en los dibujos una especie de dirección artística de la obra musical dominada por una estética extraña en la que se sintetizan con una habilidad deslumbrante la China milenaria y una Sevilla barroca y procesional. Funciona.

Cuenta la historia de la infortunada Turandot, la princesa que lucha por la virginidad eterna y que, como una nueva esfinge, somete a los hombres a la adivinación o la muerte. Aquel que escape de la muerte conseguirá su mano y el trono.

Un texto impresionante en su transformación, con ecos de Medea, de Casandra, de Julieta. Celos, amor, venganza y muerte. Gozzi trajo el argumento de los Mil y un Días de François de la Croix y este de un poema de Nezami, el cómic es, pues, la última transformación de de una trama que envuelve a la humanidad desde hace mil años y quizás más.

Los trazos son poderosos, reservan algo del Nazario de Anarcoma en algunos rostros pero el resto, solemne y fastuoso participa de la pintura china de las últimas dinastías revisitada por los dibujos de Herté y de Mucha. La estructuración de las viñetas es elegante e imprevista y el color, mortecino, acertado.

Debería exigirse una reedición.

Calificación: Una obra maestra del cómic

Tipo de lector: Cualquiera aunque no parece apropiada para los más pequeños.

Tipo de lectura: Entretenida.

Argumento: De tragedia griega.

Personajes: Poderosos.

¿Dónde puede leerse?: En el Café de la Ópera de Barcelona o en la Ciudad Prohibida.

¿Dónde encontrarlo?: Difícil. Librerías especializadas en cómic. Intentarlo en www.iberlibro.com


PavarottiNessun dorma – Turandot Puccini


abr 26 2010

Fous Du Caire

Artículo escrito por: Augusto Prieto

Mercedes Volait es conocida en Francia por sus trabajos especializados en la arquitectura y las artes decorativas en el Egipto colonial. Esta obra, profusamente salpicada con fotografías inéditas, rescatadas de archivos y bibliotecas hace un recorrido por la vida y las moradas de una serie de interesantísimos personajes europeos que se instalaron en la ciudad medieval de El Cairo durante los últimos años del siglo XIX y los inicios del XX. Artistas, arquitectos y diletantes que crearon atmósferas en la época dorada del orientalismo, se estudian su vida, circunstancias y creaciones. Nos acercamos a las extravagancias de Charles de Tabernier, Arthur-Ali Rhoné, Gaston de Saint-Maurice o de Jules Bourgoin, personas inéditas en nuestro país, se recorren su bibliografía y sus colecciones que hoy forman parte de los principales museos del mundo.

Esta mirada, provoca por supuesto una reflexión que se proyecta sobre las capitales europeas, París y Londres pero también Madrid donde los Xifré se hacen construir un palacete oriental frente al museo del Prado que fue destruido por la especulación y que ojalá estuviera aún.

El trabajo está muy bien documentado con un recorrido temático ameno y numerosos catálogos de fuentes y de datos que lo convierten en un libro indispensable para los interesados en el orientalismo. Un cruce de miradas.

La autora fue galardonada con el premio Jean-Edouard Goby del prestigioso Instituto de Francia.

Calificación: Excelente.

Tipo de lector: Interesados en el orientalismo y la decoración de interiores.

Tipo de lectura: Especializada. Solo disponible en francés en este momento.

¿Dónde puede leerse?: Para documentar un viaje muy diferente a El Cairo.

¿Dónde encontrarlo?: En la librería Antonio Machado del Círculo de Bellas Artes de Madrid. www.machadolibros.com


Charlie Haden Quartet West In Love in Vain


abr 26 2010

La Hermana de Eloisa

Artículo escrito por: Augusto Prieto

La Hermana de Eloisa es el título del cuento que da nombre a un libro que incluye cuatro cuentos más: La Escritura del Dios y El Fín, de la mano de Borges y de los que no vamos a hablar aquí y El doctor Sotiropoulos y El Abra, obras de Levinson.

Es el único cuento de Borges que no está en las obras completas. Esto es así porque tiene autoría doble. Tampoco se ha editado nunca con las obras en colaboración porque todas son ensayos. Existe, por lo tanto, solamente la edición original de Ene Editorial de 1955.

Del ese cuento solo, se ha hecho recientemente una edición de arte ilustrada por Antonio Seguí. No nos parece conjunción afortunada.

Tiene más de la manera narrativa de Levinson que de la de Borges, aunque se ve la mano del maestro en la utilización del lenguaje, en el acabado final. El texto no tiene la profundidad de la obra borgeana. El narrador juega con nuestra incertidumbre sobre la solidez de su inteligencia hasta el final, en un cuento en el que brilla la atracción por la imagen de una mujer a través del tiempo, hay un sutil juego de usurpaciones y el carácter, el discreto encanto de la burguesía argentina.

Sin embargo los dos relatos de Mercedes Levinson, que comenzó a escribir bajo seudónimo de Lisa Lenson, son interesantes y perturbadores, uno trabaja sobre avatares y transmigraciones a la manera de Stevenson y en el otro sobre el tema de una venganza terrible. Lo más destacado de la edición sin ninguna duda. La actualización de una autora no muy conocida en nuestro país.

Calificación: Bueno

Tipo de lector: Cualquiera

Tipo de lectura: Sencilla

Argumentos: Bien hilvanados

Personajes: Bien dibujados

¿Dónde puede leerse?: En cualquier parte

¿Dónde encontrarlo?: Intentarlo en: www.libreriadelcentro.net


Charlie HadenTwilight Song


abr 26 2010

Las Sonatas

Artículo escrito por: Carmen Neke

El protagonista de Las Sonatas de Valle-Inclán, el marqués de Bradomín, es un sinvergüenza, enamoradizo y casquivano, orgulloso y poco de fiar. Pero tiene un encanto tal, una pasión, una autenticidad y un deseo tan grande de vivir, que lo convierten en uno de los personajes más inolvidables de la literatura. Las Sonatas están narradas en primera persona por el marqués, pero su narración es una interpretación muy personal de los hechos que está rememorando. Y no pocas veces hay enormes contradicciones entre lo que dice y afirma el narrador, y los hechos que lleva a cabo el personaje. Es muy poco de fiar, este marqués.

La Sonata de Primavera es la más incomprendida de las cuatro. Ambiente modernista sí, de poema de Rubén Darío con su palacio italiano lleno de princesas, la bella hija mayor que quiere ser monja y es tan santa que no concibe los amores que siente por ella el Marqués de Bradomín, quien muere solo por tenerla cerca, por rozar su mano… Pero hay que leer entre líneas, hay que prestar mucha atención a los guiños que don Ramón nos va dejando a lo largo del texto, y sobre todo tengamos muy en cuenta ese final tan despiadado. Valle-Inclán está haciendo uso de esa estética modernista para burlarse justamente de sus excesos, y hace vivir a Bradomín un amor puramente platónico para condenar el efecto asfixiante y demoledor de las doctrinas de la Iglesia de Roma sobre algo tan bello y natural como es el amor entre un hombre y una mujer. Cada vez que el marqués de Bradomín se refiere a María Rosario como “santa”, se puede sentir la ironía tan mordaz con la que el autor está usando esta palabra.

En la Sonata de Estío, el marqués de Bradomín viaja a México para recuperarse de unos amores desgraciados, para volver a enamorarse a las primeras de cambio de la primera mujer hermosa con la que se encuentra. El estío es la época de su plenitud amorosa, no solamente con la Niña Chole con la que logrará hazañas amatorias inigualables por un simple mortal, sino que sus amores y deseos se hacen extensivos (de pensamiento si no de obra) a otras mujeres, e incluso hombres, que se cruzan en su camino. Un ambiente exótico, de libertad y de sensualidad, hace posible que el marqués dé rienda suelta a sus sentidos aún poniendo en riesgo su propia vida. Y la Niña Chole, aunque cruel y pecadora, va a gozar de un destino mucho más benévolo que el que tuviera María Rosario en la Sonata de Primavera, a pesar de su santidad.

En la Sonata de Otoño en marqués juega en casa, va a Galicia a visitar a Concha, su primer amor de juventud que moribunda le reclama a su lado, y se encuentra allí rodeado de recuerdos y de familiares, en un ambiente en el que el verano gallego ya da paso al otoño y este al invierno. Mientras tanto, Concha apura con el Marqués los últimos momentos de felicidad amorosa que le son permitidos, después de que sus amores de juventud se truncaran por la oposición familiar (y por las infidelidades de Bradomín). Como siempre, el Marqués no tiene más que palabras de elogio para la mujer (o las mujeres) que en ese momento son las receptoras de su pasión, en todas ellas encuentra algo positivo y algo que amar, e incluso sus defectos le parecen virtudes. Bradomín, tan impío y tan religioso al mismo tiempo, sigue sintiendo un placer especial en rivalizar con Dios por el amor de las mujeres devotas y creyentes. Pero también se hace viejo, y la cercanía de la muerte le hace cada vez más temeroso de su eterno rival, Jesús el Nazareno, quien finalmente podría llegar a alzarse victorioso y llegar a arrebatarle a todas sus conquistas. Esta es la melancólica conclusión final, que cierra el último episodio del otoño de su vida y da paso a lo que será el invierno de su vida.

En la Sonata de Invierno se aman las causas perdidas, las pecadoras arrepentidas, las santas pecadoras, la languidez de la enfermedad y de la resistencia vencida. Política, amor y religión se entremezclan y responden al mismo ideal estético decadentista, el invierno llega a las tierras de Navarra y a la vida y al espíritu del Marqués de Bradomín. Los amores ya nunca más serán lo que fueron, las guerras han perdido todo su carácter heroico, la religión es un pacto que cerrar antes de la muerte para asegurarse la salvación eterna. Lo único que le queda a Bradomín es el escepticismo que le han dejado todas sus ansias sentimentales que se malograron. Sus amores se han vuelto perversos, o canallas y cínicos (por temeroso de su capacidad viril) hacia las mujeres que aún son capaces de quererlo. Esta es la Sonata más artificiosa e ironizante de todas. Valle-Inclán se toma mucho menos en serio lo que aquí escribe, y esa ironía llega a chocar con el carácter melancólico y resignado de fin de una época que es lo mejor de esta obra.

Calificación: Una obra maestra de la literatura.
Tipo de lector: Que sepa apreciar el sabor añejo de un gran clásico.
Tipo de lectura: Entretenida pero muy especial. Pide una lectura pausada y atenta, saboreando las frases en todos sus matices.
Engancha desde la primera línea.
Alguna página descriptiva le sobra.
Argumento: Las aventuras y desventuras amorosas del Marqués de Bradomín en un ambiente modernista y decadente.
Personajes: Idealizados, arquetípicos, simbólicos. Increíbles y entrañables.
¿Dónde puede leerse? Junto a una ventana con vistas al jardín, viendo pasar las estaciones del año.


Richard GallianoLa valse a Margaux