Bajo el volcán

Artículo escrito por: Carmen Neke

Bajo el volcán de Malcolm Lowry es una novela extraña, de tema duro pero escrito con una enorme ligereza de estilo.  La lectura se hace pesada a veces por la incoherencia de la narración, que sigue los procesos mentales del protagonista y estos se ven gravemente afectados por las enormes cantidades de alcohol consumidas a lo largo de la vida del Cónsul (porque curiosamente, en la novela Geoffrey Firmin no bebe tanto, desde luego no más que los otros personajes).

Hay saltos temporales, delirios del Cónsul y la triste temática de un hombre que ve cómo su vida se va a pique a causa de una adicción al alcohol que ya no puede controlar. Queda la duda de si los problemas del Cónsul han sido provocados por el alcohol, o si fue justamente su vida problemática y sin salida la que lo sumergió en el alcoholismo y lo convirtió en la mera forma del hombre que había sido alguna vez, ese joven prometedor que escribía poesía.  Lo único que queda de eso es un último poema, sin terminar, garabateado en la cuenta de un bar:

Some years ago he started to escape
… has been … escaping ever since
Not knowing his pursuers gave up hope
Of seeing him (dance) at the end of a rope
Hounded by eyes and thronged terrors now the lens
Of glaring world that shunned even his defence
Reading him strictly in the preterite tense
Spent no … thinking him not worth
(Even) … the price of a cold cell.
There would have been a scandal at his death
Perhaps.  No more than this.  Some tell
Strange hellish tales of this poor foundered soul
Who once fled north …

Calificación: Muy bueno pero irregular.
Tipo de lector: Con tablas y paciencia.
Tipo de lectura: Ligera pero exigente.
Engancha desde el primer capítulo.
Le sobran páginas en la parte central, el principio y el final son realmente magníficos.
Argumento: el descenso a los infiernos del Cónsul británico Geoffrey Firmin en Cuernavaca (México) el día de difuntos de 1938.
Personajes: Complejos, torturados, capaces de las mejores y las peores acciones.
¿Dónde puede leerse? Lejos del mundanal ruido.


Bill EvansEmily


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