Memorias de Adriano

Artículo escrito por: Augusto Prieto

Una de las mejores novelas de la literatura francesa. Como entrase en  un trance nigromántico, Marguerite Yourcenar traslada para nosotros al francés del siglo XX una voz de una época lejana que trasciende los siglos. La voz poderosa de un hombre como todos: bueno y malo, soberbio y cobarde, animoso y desolado, que cuenta los acontecimientos de su vida en una larga carta a su sucesor. Se llamaba Adriano, nació en Itálica cuando la ciudad de Sevilla no era siquiera un sueño y fue Emperador de Roma, amante de la filosofía y del amor, poeta y humanista. Enamorado de la Grecia antigua, Adriano vivió en un mundo extraño en el que los dioses habían muerto, pero el cristianismo no se había extendido aún. Un tiempo, en palabras de Flaubert, en el que solo estuvo el hombre.

Adriano murió dejando unas memorias que se perdieron y sobre esa ausencia basa Yourcenar una novela muy hermosa con una soberbia recreación histórica.

Un finísimo retrato psicológico y un lenguaje depurado y trabajado sobre las fuentes latinas -Historia Romana, Vida Hadriana- en el que la autora intentó mantener su silencio para transcribir la voz de un hombre que casi llegó a ser sabio. Yourcenar fue siempre estricta con la elección de sus traductores. Las Memorias de Adriano están traducidas al castellano por Julio Cortázar.

El libro se cierra con las anotaciones mediante las que la escritora asegura minuciosamente la arquitectura de la novela.

Calificación: Una obra maestra indiscutible

Tipo de lector: Cualquiera
Tipo de lectura: Cercana
Argumento: Fácil de seguir
Personajes: Vivos
¿Dónde puede leerse?: En cualquier parte. Indispensable para releer en Capri o en la villa Adriana.

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James Morrison (ft Nelly Furtado)Broken Strings


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