Los detectives salvajes

Artículo escrito por: Carmen Neke

El primer párrafo de Los detectives salvajes de Roberto Bolaño es de los que te enganchan y te hacen querer seguir leyendo:

2 de noviembre

He sido cordialmente invitado a formar parte del realismo visceral. Por supuesto, he aceptado. No hubo ceremonia de iniciación. Mejor así.

Esto lo dice García Madero, el joven protagonista que descubre la literatura, la amistad y el amor todo de golpe. Entiendo bien las comparaciones que se hacen de esta novela con Rayuela, en lo que respecta el ambiente de escritores e intelectuales excéntricos que llevan una vida poco convencional. Este libro es una especie de “Rayuela al otro lado del espejo”. En lugar del punto de vista único y subjetivo de Horacio en la novela de Cortázar, aquí tenemos el punto de vista múltiple de los personajes secundarios. Los protagonistas no hablan, todo lo que sabemos de ellos lo sabemos de boca de los demás. Y mientras la vida bohemia en el París de Rayuela parecía no conocer penurias económicas, aquí el dinero es una preocupación fundamental de los personajes, todos ellos pobres y pasando enormes apuros para poder simplemente sobrevivir. Vivir de la literatura es imposible a no ser que se cuente con el apoyo del gobierno o de la universidad, lo que supone aceptar las corrientes literarias imperantes en el momento o marcadas por una ideología política determinada. El literato que quiera mantener su independencia artística tendrá que malvivir con empleos de mala muerte o dedicarse a la delincuencia y el trapicheo.

Llama la atención es el relativo protagonismo de las mujeres en la narración. Las historias al uso que tratan de ambientes literarios o artísticos, suelen estar pobladas principalmente de personajes masculinos, siendo las mujeres presentes el interés amoroso de los protagonistas o alguna dama de talento que da el contrapunto a la mayoría masculina. Aquí en cambio, las chicas aparecen al mismo nivel que los chicos (los dos protagonistas son masculinos pero a la poeta que buscan era una mujer) y comparten sus problemas, sus inquietudes, sus miserias y sus cobardías. No son mejores ni peores que ellos, todos son seres humanos diferentes e individuales.

Este es un libro sobre poetas pero sin poesía, la realidad es cruda y atroz pero auténtica y llena de humor y ternura, como todos los personajes que desfilan por la novela. La felicidad no es un objetivo, triunfar no está al alcance de nadie, el amor es una serie de encuentros pasajeros condenados al fracaso salvo raras excepciones. Lo que tienen en común la mayoría de los personajes es que intentan sobrevivir, aceptando el mundo que les ha tocado en suerte y buscando ser consecuentes consigo mismos en la medida de lo posible. Aunque el ser consecuente suponga acciones y modos de vida poco aceptables o incomprensibles para el mundo exterior. Nadie conoce a nadie, nadie comprende a nadie. Solamente la suma de las impresiones de todas las personas que la conocieron podrá empezar a reflejar un poco de luz sobre el porqué de la vida de una persona, en este caso la del escritor chileno Arturo Belano, y en menor medida, la de Ulises Lima y la de Cesárea Tinajero. No somos lo que hacemos, en realidad vamos a ser lo que los demás opinen de nosotros.

Calificación: Extraordinario.
Tipo de lector: Un lector implicado, activo y cómplice.
Tipo de lectura: Un libro terrible y entrañable, impactante y de una hermosura feroz.
Engancha desde la primera línea.
No le sobra ni una página.
Argumento: La vida de un poeta sin éxito, contada por los que lo conocieron.
Personajes: Una enorme galería de personas que van y vienen en la narración, gente de todo tipo, edad y condición. Su caracterización es sublime.
¿Dónde puede leerse? No importa dónde pero que sea en un periodo tranquilo de la vida, para poder leerlo de un tirón.


Bill Evans TrioAutumn Leaves


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