El Camino del Tabaco

Artículo escrito por: Gabriel Ramírez Lozano

El año mil novecientos treinta y dos, Erskine Caldwell escribió su novela El Camino del Tabaco y, de paso, destrozó la idea de un sueño americano que sólo era accesible para unos pocos afortunados.

Narra la vida de los Lester. Una familia que se arrima a su tierra que se ha convertido en un desierto. Se arrima a la tradición que se ha convertido en una caricatura de lo que fue. Se arrima a un esplendor reducido al recuerdo. Y se arrima a todo esto porque existe la idea del llamado sueño americano. El progreso, la modernidad y el lustre se concentra en las grandes ciudades. Las mulas son tractores, la tradición es el presente y el esplendor se viste a la última moda. Los Lester están condenados.

Caldwell consigue una narración precisa, sin concesiones a la galería. Los despojos de una sociedad pueblerina e inculta sirven para retratar un mundo que no perdonará ya nunca más todo aquello que no se bañe en oro.

La historia es tremenda, aterradora y, al mismo tiempo, muy divertida por momentos. Todo aquello que descubre la mugre detrás de lo brillante suele acercarse al humor. Duro, pero humor al fin y al cabo.

Los que empiezan a buscar un hueco en esto del escribir deberían echar un vistazo a la novela de Caldwell para comprobar que no es necesario tanto recurso como se utiliza y sí una forma de entender. Distinta y original. Eso sí que es imprescindible.

Calificación: Buena.
Tipo de lector: Cualquiera. Los que estén en paro o no lo tengan claro mejor que ni se acerquen.
Tipo de lectura: Entretenida.
Engancha a pesar de todo.
No sobran páginas.
Personajes: ¿Se imaginan que pusieran a los indigentes del barrio haciendo una fila en la puerta de casa y a unos cuantos abusando de ellos? Pues eso.
¿Dónde puede leerse?: Cualquier sitio.


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