La noche de los tiempos

Artículo escrito por: Carmen Neke

Lo que diferencia una novela buena de una novela genial, es que las novelas geniales, las que hacen época, son un mundo en sí mismas. Obras como La Regenta, Cien años de soledad, La casa verde esconden entre sus páginas un mundo propio, único, basado o no en la realidad que da igual: abrir sus páginas es parar el reloj de tu vida para sumergirte en la vida de Ana Orozco, Aureliano Buendía o el sargento Lituma, quienes a partir de entonces son seres con una identidad tan real como las personas de carne y hueso con las que te encuentras a diario.

En La noche de los tiempos, Antonio Muñoz Molina ha logrado crear eso que hacía tanto tiempo que no se creaba en España: una novela total, con un espacio, un tiempo y un mundo propios. Una novela histórica que al mismo tiempo no lo es, porque es sobre todo el espacio donde habitan Ignacio Abel y Judith Biely. MM ha escrito su novela de manera minuciosoa, casi artesanal, no descuidando ningún detalle del relato. Una novela de casi mil páginas donde no falta ni sobra ninguna palabra, con una estructura narrativa tan compleja, elaborada y cuidada como la de un relato corto. El autor se ha tomado su tiempo y su trabajo a la hora de construir la novela, y eso lo agradece el lector: todo el esfuerzo de construcción novelísitica ya lo ha llevado a cabo el autor, el lector lo único que tiene que hacer es sentarse cómodamente y disfrutar de la lectura.

No es una novela clásica. La historia se va contando en un vaivén de ida y vuelta, el autor se manifiesta en primera persona al principio de la novela, imaginando a su protagonista en una estación de Pennsylvania en el otoño de 1936. Y desde ahí, desde ese viaje en tren que Ignacio Abel está a punto de emprender, van surgiendo los recuerdos del último año transcurrido, donde sus experiencias personales se irán mezclando con los hechos históricos en España que le acabaron llevando al destierro. La narración va y viene del pasado al presente, de España a América, con un doble avance en paralelo donde a veces se vuelve al pasado y a veces se adelanta lo que va a ocurrir. Y a veces el mismo autor interviene para dar su comentario sobre lo que confiesa estar imaginando en ese mismo momento. Pero esa elaboración minuciosa de la que hablaba antes hace que estos saltos narrativos no dificulten en absoluto la lectura, el avance es tan lento y tan detallado que el lector nunca corre el riesgo de perderse en la historia. Y mientras tanto vamos conociendo a los personajes en toda su complejidad, las virtudes iniciales después resultan no serlo tanto, y otros defectos encuentran su explícación en las circunstancias vitales en las que se movieron los personajes. Todo el mundo tiene su cara y su cruz, nadie es perfecto o imperfecto, pero todos los personajes acaban resultando entrañables por su propia condición de seres humanos intentando sobrevivir en un mundo que se viene abajo.

En resumen: una novela inmensa, única.

Calificación: Extraordinario.
Tipo de lector: Con buen criterio, que prefiera la calidad a los artificios.
Tipo de lectura: Pausada, detallista, intimista a ratos.
Engancha desde el principio.
No le sobra ni una página a pesar de su longitud.
Argumento: El idealismo y el amor prohibido en una época de polarización política que traería consigo el fin del mundo para la gente que lo vivió.
Personajes: Lo mejor de la novela, construidos hasta el último detalle en toda su complejidad.
¿Dónde puede leerse?: En cualquier parte, aunque el volumen no se presta fácilmente al transporte.


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2 Respuestas en “La noche de los tiempos”

  • Anita Noire ha escrito:

    Es una buenísima novela. La falta de artificios es de muy agradecer. Para decir las cosas y decirlas bien no es necesario reventar un texto. Comparto totalmente la opinión de Neke. Engancha y mucho.

  • mariangeles ha escrito:

    por lo que comentas pienso que debe ser muy bueno,ojala llegue a Chile, felicitaciones al autor……….